Ayer soñé contigo, no puedo con esto.
Más de una vez éste mes he pensado en hablarte, verte, decirte todas esas cosas que nunca te dije. A menudo me pregunto, si me fuera a parar enfrente de tu casa, si saludara a tu perro y me ladrara de nuevo con familiaridad....¿que haría? explícame que haríamos cuando nos tuviéramos frente a frente y no nos pudiéramos decir absolutamente nada, porque ya pasó el tiempo o porque no pasó, porque ambos sabemos que una palabra bastaría para volcarnos el pasado encima.
Tú nombre está maldito, no sabes con cuanta ansiedad te tengo dentro, las letras de cada pensamiento acomodándose en tu lugar, quiero gritar tu nombre, no, quiero gritar por ti. Pensar que te tuve frente a mi hace unos meses, pensar que estuviste conmigo, que te sentaste en mi cama, que viniste a mí ¿por mí? no lo sé. Sí no dije nada es porque en el momento pensé que tú tenías algo que decir, te fuiste de nuevo, nos quedamos igual.
Quiero decirte que no te extraño, es imposible extrañarte. Te llevo en la piel, mi primer error cuando te fuiste fue convencerme de que te olvidaría, hace poco me di cuenta que ni cien amores, ni mil situaciones, ni el tiempo, el espacio podrían separarme de ti, de tu boca y de tu pelo que me late por dentro. La solución nunca fue olvidarte, fue acostumbrarme a vivir así.
Fuiste y siempre serás mi primer amor, en mis dedos cargo tu voz, en mis piernas tu música y tu falta de sobriedad.
Eres religión.
innegable.
eterno.
Una palabra tuya bastará para renunciar a todo y volver a ti.
Porque no puedo olvidar como te di mi vida, aún tienes mi corazón amarrado al cuello, pero mi amuleto sigue siendo un nudo en la garganta.
martes, 23 de febrero de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
de más
A partir de este momento me declaro completamente incompetente respecto a todos los sentidos de la vida. Desde este punto en adelante mis palabras serán basura, retazos de piel que quedarán de esta guerra. Me preguntas ¿quién soy?, pero sólo haría flata una mirada para darte cuenta de la verdad: Nada. Y el misterio no existe, y yo no soy nadie soy nada per tú no eres todo. Tengo amarrado al cuello el único testigo de mis noches en vela, mi color favorito es el blanco. Esa es la historia, la historia es que a partir de este punto no puedo seguir adelante, arrastro las piernas para untarme de la ceniza que dijiste traerías mañana, no hay un mañana, existe el ahora, el ya, lo inmediato, lo jsutamente injusto y este piso y este cielo que son testigos de un punto que se desvance en la tierra. La vida es así, llena de oleajes de aire desno qeu te detienen en seco, me detienen en seco,
para hablar de mí.
La historia de mi vida no tiene absolutamente nada de interesante, es la historia de una muerte prolongada y ahí paré de contar, desde este punto en adelante, lo que puedas pasar está de más.
para hablar de mí.
La historia de mi vida no tiene absolutamente nada de interesante, es la historia de una muerte prolongada y ahí paré de contar, desde este punto en adelante, lo que puedas pasar está de más.
ofuscación nocturna
Estoy harta.
Perdida en todos los rincones donde se acuesta el sol
e irreflejada en todos los espejos del mundo.
Invisible,
ópaca,
muerta.
Soy una estrella que ha perdido su luz demasiado pronto,
soy esa nube que estorba al alba.
Si hace frío me encuentro a mi misma revolcada entre el polvo
y escribo cosas sin sentido,
sin estilo,
sin vida.
Hay atardeceres perfectos
y hay otros que no valen madre.
Perdida en todos los rincones donde se acuesta el sol
e irreflejada en todos los espejos del mundo.
Invisible,
ópaca,
muerta.
Soy una estrella que ha perdido su luz demasiado pronto,
soy esa nube que estorba al alba.
Si hace frío me encuentro a mi misma revolcada entre el polvo
y escribo cosas sin sentido,
sin estilo,
sin vida.
Hay atardeceres perfectos
y hay otros que no valen madre.
martes, 9 de febrero de 2010
Otro intento fallido
Hablemos de sexo, de ti y de mi. De nosotros.
Hablemos de esas miradas que penetran a fondo,
De estas caricias que nunca llegan a nada,
de el eterno vaivén de nuestros gestos.
Hamblemos de sexo,
de como este silencio imperpetrable llama,
grita en torno a nuestros cuerpos que nunca se tocan,
el beso que nunca nos damos,
de esta huída y este perseguir interminable.
Hablemos de sexo y este fuego que consume
de nuestras mentes cada sutil pensamiento
en el que fortuitamente se atraviesa tu nombre
y se clava en mi pecho como un puñal violento,
Hablemos de esto y que nuestros labios no engendren
palabras, que tus ganas de mí y este fervor incontenible
nos coman, que de las puntas de tus dedos emane pasión.
Hablemos de este ir y venir de tus manos
por mis muslos que se alejan abruptamente.
Tengo ganas de verte pelear en mi contra
y al final ante tí rendir mi última esencia.
Hablemos de sexo, de ti y de mi. Nosotros.
Digámonos todo lo que nunca se ha dicho.
Habláme de mí hasta que te tiemblen las manos
Hablemos de sexo o mejor quedémonos
callados.
Hablemos de esas miradas que penetran a fondo,
De estas caricias que nunca llegan a nada,
de el eterno vaivén de nuestros gestos.
Hamblemos de sexo,
de como este silencio imperpetrable llama,
grita en torno a nuestros cuerpos que nunca se tocan,
el beso que nunca nos damos,
de esta huída y este perseguir interminable.
Hablemos de sexo y este fuego que consume
de nuestras mentes cada sutil pensamiento
en el que fortuitamente se atraviesa tu nombre
y se clava en mi pecho como un puñal violento,
Hablemos de esto y que nuestros labios no engendren
palabras, que tus ganas de mí y este fervor incontenible
nos coman, que de las puntas de tus dedos emane pasión.
Hablemos de este ir y venir de tus manos
por mis muslos que se alejan abruptamente.
Tengo ganas de verte pelear en mi contra
y al final ante tí rendir mi última esencia.
Hablemos de sexo, de ti y de mi. Nosotros.
Digámonos todo lo que nunca se ha dicho.
Habláme de mí hasta que te tiemblen las manos
Hablemos de sexo o mejor quedémonos
callados.
martes, 5 de enero de 2010
No son horas
En las noches eres plenamente física, estás aquí a mi lado viéndome escribir.
No sé que decirte ya.
Tu voz se ha hecho más fuerte, que te has hecho?
Estás lindísima, como siempre, tu mano suavemente se agrieta sobre una taza de café.
Y me miras.
Y te siento.
Cada vez más cerca, aquí adentro tiemblas.
No puedo con todo esto, te quiero.
No puedo.
No quiero.
No entiendo.
Estamos bien, al menos por hoy.
Hoy te vi en el reflejo de un plato limpio.
Sentí tu miedo como antes, sentí aquel pavor tan mío.
Te habías ido siquiera?
Quiero llorar. Préstame tu hombro, que tu mano atrape éste grito ahogado.
Déjame dormir.
Déjame olvidar.
Déjame seguir.
No sé que decirte ya.
Tu voz se ha hecho más fuerte, que te has hecho?
Estás lindísima, como siempre, tu mano suavemente se agrieta sobre una taza de café.
Y me miras.
Y te siento.
Cada vez más cerca, aquí adentro tiemblas.
No puedo con todo esto, te quiero.
No puedo.
No quiero.
No entiendo.
Estamos bien, al menos por hoy.
Hoy te vi en el reflejo de un plato limpio.
Sentí tu miedo como antes, sentí aquel pavor tan mío.
Te habías ido siquiera?
Quiero llorar. Préstame tu hombro, que tu mano atrape éste grito ahogado.
Déjame dormir.
Déjame olvidar.
Déjame seguir.
lunes, 28 de diciembre de 2009
(paréntesis personal)
Primero que nada, muchas gracias a todos por leer mis escritos, sus opiniones siempre me han hecho sentir apoyada. Bueno, éste paréntesis se debe a que tengo noticias muy importantes en lo que se refiere a mí, aunque nunca antes había hablado de manera directa sobre mi persona, tengo confianza en que mis textos les han dado una buena idea de quien soy y como soy a aquellos que no me conocen. La primera noticia, que ya no es tan reciente, es que en enero empiezo a estudiar lengua y literatura española, decisión que, creo y espero, todos ustedes aplaudan. Debido a esto confío en que verán más textos más seguido y muchos más proyectos que ya se están maquinando en mi cabeza. Por lo pronto los dejo en puntos suspensivos pero esperen cambios en el aspecto y contenido del blog puesto que también pretendo hacer esto un poco más abierto al público.
(:
(:
viernes, 11 de septiembre de 2009
La que vuela
Me dijiste que tronaba fuerte y te fuiste. En ese entonces yo solía aprovechar mis tardes lluviosas tocando Debussy en algún piano olvidado de la escuela pero ese día me quedé plantada por tu respuesta en medio de una calle inundada de gritos y soledades, torrentes. Me dijiste que sólo pasaba cuando llovía, que era una oportunidad en una. Y te dije “Vete”. Ahora que siento la misma lluvia como un golpe continuo de tu recuerdo quiero decirte porque te dejé ir. La verdad es que ya no puedo escuchar música sin salir volando de este mundo a un universo alterno donde tú nombre y la luna tienen igual significado, la vez pasada me pasó en un elevador y para evitar salir disparada de aquí me abracé a una señora que nada culpa tenía.
Tú no sabes lo que haces. Te dije miles y miles de veces mientras tomabas de mi cintura y apretabas más fuerte tu vientre contra el mío. Tú no tienes idea.
Los carros que pasaron ese día por mi lado salpicando sus risas en forma de oleajes urbanos me dieron a entender que por una vez la vida se había quedado vacía, pero entiende bien que no era así por el hecho de que te fueras, no alimentes tu ego de esa forma. La vida ya estaba vacía desde antes de conocerte, o probablemente desde que te conocí. No recuerdo una risa tuya que no fuera ligada a frases dolientes y llantos que subían y bajaban como en una polea por mi cuerpo. Yo lloraba en los rincones olvidados de tu cuello y tú llorabas entre mis piernas. Nos creímos tan felices y éramos tan miserables.
Realmente por eso dejé que te fueras, porque no podía aguantar tus ganas de hacerme ir y venir como si se tratara de un yo-yo, ni tus constantes esfuerzos por hacerme sentir menos que tu televisión. Vete que yo seré la que vuele entre árboles y cielos despejados. Vete que yo seré la que vuela.
Tú no sabes lo que haces. Te dije miles y miles de veces mientras tomabas de mi cintura y apretabas más fuerte tu vientre contra el mío. Tú no tienes idea.
Los carros que pasaron ese día por mi lado salpicando sus risas en forma de oleajes urbanos me dieron a entender que por una vez la vida se había quedado vacía, pero entiende bien que no era así por el hecho de que te fueras, no alimentes tu ego de esa forma. La vida ya estaba vacía desde antes de conocerte, o probablemente desde que te conocí. No recuerdo una risa tuya que no fuera ligada a frases dolientes y llantos que subían y bajaban como en una polea por mi cuerpo. Yo lloraba en los rincones olvidados de tu cuello y tú llorabas entre mis piernas. Nos creímos tan felices y éramos tan miserables.
Realmente por eso dejé que te fueras, porque no podía aguantar tus ganas de hacerme ir y venir como si se tratara de un yo-yo, ni tus constantes esfuerzos por hacerme sentir menos que tu televisión. Vete que yo seré la que vuele entre árboles y cielos despejados. Vete que yo seré la que vuela.
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